Editorial:
Reubiquémonos
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Todos están en contra de todos. Los dimes y diretes van y vienen. Se quiere hacer una cosa y otros dicen que no se debe hacer. Lo que para algunos está bien, para otros está mal. Son corruptos, son correctos. Marchas y contramarchas. Atentados, narcotraficantes, balas, granadas. Inseguridad. Nos volvemos a preguntar ¿Hacia dónde vamos?

Ya pasaron tres meses de este 2015. Nos seguimos estancando, a pesar de los anuncios de reactivación. No avanzamos. Si seguimos a ese ritmo podemos volver a una recesión de la cual ya tenemos malos antecedentes económicos. Las cifras tampoco son alentadoras. Y, el privado, quien en los últimos años ha movido la máquina llamada Perú, no tiene mayor aliciente que lo ilumine a seguir apostando por nuevas cosas.

Lo expertos lo siguen diciendo hay unos US$ 20,000 millones en proyectos de inversión que se encuentran paralizados desde hace años. No se expropian los terrenos, por ende no se entregan para iniciar obras; no hay licencias ambientales y para variar la burocracia en el aparato estatal sigue latente. Lo peor es que en el ínterin hubo cambios de gobiernos locales y regionales, lo que volvió a foja cero varios trámites avanzados.

Esto, como se sabe, desmotivan a los inversionistas privados, quienes han movido por varios años la economía peruana con sus aportes, ya que sus compromisos económicos no los han dejado de cumplir mensualmete. A pesar de los anuncios de nuevas obras, la inversión privada cayó 1.5% el año pasado. No obstante el BCR espera que la inversión crezca hasta un 3%, impulsada por proyectos como la Línea 2 del Metro, el Gasoducto Sur Peruano y la modernización de la refinería Talara.

Ojalá. Aunque ya hay varias empresas grandes, especialmente mineras y que tienen también obras civiles involucradas, que están pensando en el retiro o en el aplazamiento de su inversión en algunas zonas, por lo menos, hasta que consideren tener óptimas condiciones para seguir avanzando. Eso significaría dejar de invertir, lo que podría traducirse en menos mano de obra y menos aporte al erario local, regional y nacional.

Entonces con todo los anuncios y noticias buenas sobre nuestro estado económico, léase crecimiento, lo que vivimos contrasta tanto con lo que nos cuentan. Cómo siendo un país en despegue, se sigan viendo cerros invadidos de casas extremadamente pobres. Sin agua potable, ni energía eléctrica continua. Cómo siendo un país en despegue, no se pueden hacer obras de ingeniería en las alturas que embalsen las aguas y las redirijan para evitar que los huaicos sigan arrasando viviendas construidas en "material noble". Cómo siendo un país en despegue, los planes de contingencia ante eventuales emergencias por desastres naturales sean casi nulos. Cómo siendo un país en despegue no se tienen suelos saneados ni habilitados para reubicar a gente en constante peligro por vivir en zonas rojas.

Esta es una realidad nacional. No solo es la provincia la que carece de recursos, sino la capital y sus alrededores. Y no nos referimos solo a recursos económicos, que es lo que aparentemente se tiene, sino a la escasez de recursos técnicos, de recursos de mano de obra calificada, de recursos profesionales y con capacidad para resolver y priorizar problemas.

Lo de Chosica nos ubica en una realidad terrible. Informalidad, en primer lugar. Mala reacción ante las crisis, otra. ¿Cómo puedes cerrar un colegio, por estar ubicado en zona de alto riesgo y exigirle que se mueva, sino le pones una infraestructura similar o mejor cerca de su área? ¿Cuál es la alternativa inmediata al cambio que proponen, llámese reubicación de casas, colegios o postas? ¿Dónde están?