Se nos viene El Niño
editorial

Algunos especialistas han lanzado la alerta: El Fenómeno El Niño se presentará en nuestro país y debemos estar preparados. Otros han desmentido tal hecho. No obstante, al margen de lo que ocurra, todos debemos tener en cuenta la experiencia de ocurrencias anteriores ya que el calentamiento de las aguas, las torrenciales lluvias, los grandes caudales de los ríos siempre han afectado los diversos sectores económicos del país. Ya nada es eventual. Por tanto, los planes de contingencia deberían estar actualizados y las obras de prevención concluidas.

Recordemos que estamos en una etapa electoral y los gobiernos locales están trabajando ahora en remozar sus jurisdicciones. Nos topamos a diario con desvíos o calles cerradas por rehabilitación de pistas o áreas verdes; por la colocación de cámaras de seguridad para vigilar los distritos; por el levantamiento de calles enteras para volverlas a asfaltar; en fin.

Eso lo vemos en los distritos cercanos a la capital, al centro, en la parte llana. Pero que pasa en las alturas, en aquellos distritos que trepan cerros o está asentados sobre arenales. El Niño, es un gigante destructor cuando no se toman las prevenciones debidas. Por lo que una actividad constante tiene que ser el reforzamiento de viviendas, de caminos, de laderas y acantilados.

En esa línea de trabajo andan varios distritos en el país. Lo que es importante, porque las constantes lluvias producen huaicos, inundaciones y deslizamientos imparables. La destrucción de infraestructuras es cuantiosa, por lo que es importante las obras de prevención; así como el presupuesto fiscalizado para alcanzar este fin.

En ese contexto, es que la intervención o mejor dicho la liberación de presupuesto es importante por parte del Gobierno Central. Se sabe que a las obras del tendido de redes (agua, desagüe, energía eléctrica, gas) se deben sumar las de prevención, ya que el verano, que es cuando El Niño se presenta con mayor fuerza, está a escasos seis meses de llegar, lo cual aparentemente no es tiempo suficiente para lograr algo.

No hay que olvidar que el Fenómeno El Niño de 1982 y 1983 generó pérdidas por US$ 1,000 millones y el de 1998 por US$ 612 millones en agricultura y otros tantos millones en infraestructura de varias regiones, especialmente las del norte, muchas de las cuales actualmente no tienen obras de prevención en procesos por falta de dinero.

Según datos de algunas regiones, Piura tiene una solicitud, aún no aprobada, al MEF para la asignación de un poco más de S/. 216.5 millones que servirán para ejecutar 115 proyectos de prevención. El Instituto Geológico Minero y Metalúrgico (Ingemmet) ya advirtió que en Piura existen 48 puntos de riesgo de ser afectados por el desborde de un río.

En La Libertad solo se han ejecutado algunos trabajos de descolmatación de ciertos ríos, pero los ríos Moche, Virú y Chao ya están nuevamente colmatados debido a que las labores no son continuas por falta de un presupuesto perenne. Defensa Civil ya advirtió que el Centro Histórico de Trujillo, capital de esa región, es vulnerable por la falta de mantenimiento de sus edificios antiguos, que son de barro y quincha, y que podrían poner en riesgo a 1,500 personas. En tanto, en Lambayeque existen cerca de 80 puntos vulnerables. Los trabajos de prevención empezarán recién en agosto, ya que a pesar que el dinero lo tiene el gobierno regional, los expedientes técnicos no han terminado.

Volviendo a Lima, según un estudio del 2009 de Ingemmet, acá existen 92 zonas crítica . La mayoría de ellas por caídas de rocas, seguidas de derrumbes, inundaciones y procesos de erosión fluvial. En menor cantidad por hundimientos, arenamientos y erosión marina. A estas zonas críticas hay que sumarle las miles de viviendas construidas sin supervisión técnica y otras tantas levantadas con materiales vulnerables que sino son reforzadas concientemente terminarán en una cifra negativa para el país.