Editorial:
Alternativas verdes
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La COP 20, esa reunión de la que fuimos anfitriones y a la que asistieron cientos de representantes de diversas naciones que fomentan las condiciones que cuidan el medio ambiente, nos dejó ver varias realidades: Hay países que destinan millones de dólares a la construcción de energías alternativas y sostenibles; así como edificaciones que prácticamente tienen un consumo de energía cero; y hay otros países con una realidad muy lejana a la escuchada, en parte, por la poca conciencia respeto al entorno, por la priorización de sus problemas, por desconocimiento sobre la puesta en práctica de nuevas tecnologías energéticas, por ejemplo, y por la falta de reglamentación al respecto.

En ese contexto, luego de 12 días de seminarios, charlas y ponencias de nivel mundial, el gobierno peruano anunció que alista una serie de proyectos bien sustentados y de alta calidad, sobre todo en materia de gestión del recurso hídrico y bosques, que permitirán un mejor aprovechamiento de los recursos del Fondo Verde para el Clima.

¿Fondo Verde para el Clima? Dícese de un mecanismo financiero que contribuye a las acciones de lucha contra el cambio climático a escala global, tiene la flexibilidad suficiente como para financiar aspectos relativos a los procesos de mitigación y de adaptación. En la COP 20 se informó que este fondo ya superó los US$ 10,000 millones gracias al aporte de varias naciones entre los que se incluye a Perú con US$ 6 millones.

Eso significa que el Estado empezará con el análisis de propuestas y proyectos formulados desde los distintos ministerios y del sector privado para evaluar cuáles podrían ser presentados a este fondo para luego llevarlos a cabo.

Es cierto que el país no le da la importancia a las consecuencias que genera el cambio climático en las ciudades. Puede ser porque gran parte de la población aún no termina de resolver sus problemas sociales ni económicos. Perú a pesar de su despegue y de la visión que tienen otros sobre él, sigue siendo pobre. Y eso se puede constatar por la falta de infraestructura básica y no solo en zonas rurales sino también en las ciudades.

Aún seguimos pidiendo mayor inversión pública en el tendido de redes de agua, desagüe, energía eléctrica y gas; así como en adecuados sistemas de transporte, comunicaciones; entre otros. Una vez que tengamos solucionado los grandes problemas, quizá la gente le ponga mayor atención y énfasis en las mejores condiciones que permitan que el cambio climático no nos afecte.

Por lo pronto, y esperemos que a la par de las otras soluciones, el gerente general del Fondo Mivivienda, Gerardo Freiberg, anunció que se lanzará un Bono de Sostenibilidad para promover la construcción de unidades que cumplan con los estándares ambientales. Este bono sería el 4% de los montos financiados que cumplan con tener tecnologías de mitigación de impactos medioambientales en las viviendas. El funcionario, aclaró, que este requerimiento no afectará el precio final del inmueble. De otro lado, también se reveló que en Olmos se construirá una ciudad sostenible donde se priorizará la eficiencia hídrica y energética.

Uno ha escuchado cada proyecto y cada propuesta de manera esperanzadora. Centrales eólicas, solares o fotovoltaicas, gasíferas, energía marina, térmicas. Plantas de tratamiento de aguas sucias o de residuos sólidos, que además transforman la materia en productos que generan industrias, son alternativas de países del primer mundo, que a pesar de sus grandes desarrollos siguen luchando por erradicar fuentes contaminantes de sus tierras.

Acá tenemos un poquito de lo que se habló y las autoridades han asegurado de que se puede hacer más. En ese contexto, ya está próximo a emitirse el Código Técnico de Construcción Sostenible, que marcará la pauta, aunque no obligatoria, de cómo edificar con ciertos parámetros técnicos, que afirman velarán el medio ambiente a través del confort acústico y térmico, el cuidado del agua potable y el reuso de las aguas grises, por ejemplo.

Las alternativas ecoeficientes existen y ahora se exigen. La capacidad técnica entonces es prioritaria. ¿Nuestros profesionales estarán preparados para llevar a cabo lo propuesto? Ojalá, porque el mundo lo propone y ya lo exige.