Editorial:
Por los parques y jardines
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Escandalosa es la denuncia del Servicio de Parques de Lima (Serpar) por el proyecto de Ley N° 3690 enviada desde el Ejecutivo hacia el Congreso de la República y que propone que las empresas inmobiliarias no aporten a la entidad metropolitana por el valor comercial del establecimiento construido como se venía haciendo hasta la actualidad sino que ahora piden se haga por el valor arancelario urbano. Este pequeño cambio a la Ley N° 29090 reducirá sus ingresos en un 90% por aportes inmobiliarios y afectaría la administración de los parques zonales y metropolitanos.

Lo que ha estallado como un estruendo dentro del Ejecutivo es que la modificación estaría beneficiando a la Corporación Lindley por su nueva planta de Coca-Cola en Pucusana, que se habría edificado sobre un terreno de 669,100 m2. Al hacer el cálculo del aporte, Serpar detalló que la corporación debía pagar un poco más de S/. 8.3 millones, sin embargo, la empresa apeló la decisión argumentando que la cotización debía hacerse en base al valor arancelario, por lo que el precio a pagar sería de solo S/. 485,729, es decir, S/. 7.8 millones de soles menos.

El pleito no quedó ahí, sino que luego se presentó la propuesta de Ley N° 3690 salida desde el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento y que aparentemente y según el texto favorece indudablemente a la gran compañía de bebidas gaseosas y perjudica inconmensurablemente a quien está en la obligación de crear más áreas verdes para la ciudad.

Según la Organización Mundial de la Salud el estándar recomendado de áreas verdes por persona es de 9 m2; empero Lima, una ciudad de más de ocho millones de habitantes, solo cuenta con un aproximado de 3.7 m2. Entonces más crece la ciudad y más cemento y menos verde tenemos. Ya la pelea en las municipalidades distritales por lograr que las inmobiliarias cumplan adecuadamente con las normativas es ardua para que ahora se cambien las reglas del juego atentando contra los vecinos, el medioambiente y los espacios públicos con el argumento de incentivar la construcción.

De acuerdo a los estimados en los próximos 20 años se generarán 2.4 millones de hogares en la capital, una demanda real y activa que seguramente encontrará una oferta acorde con la economía. Para entonces también se necesitarán una 15,000 hectáreas de terrenos habilitados para atenderla. ¿Acaso no existirán áreas verdes en las nuevas zonas que se consoliden? Estamos seguros que la expansión no solo será vertical sino también horizontal, por ende, lo verde dentro de lo urbano será punto indiscutible en el espacio futuro.

Las nuevas estrategias para cumplir con la demanda insatisfecha seguro aparecerán. Ya nos hemos quejado de la necesidad de cubrir la demanda de la vivienda social, de seguir incentivando Mivivienda. Pero esa construcción debe ir acompañada con todos los servicios básicos incluidos las áreas verdes, espacios públicos y zonas de recreación. Ahí, Serpar es un actor principal desde el punto de vista de la inversión pública. Es esta organización quien tiene espacios claves por lo que trabajar. Tiene que crear nuevos parques metropolitanos, nuevos parques zonales, arborizar gran parte de Lima y sensibilizar a la población para el cuidado del medioambiente.

Corporación Lindley seguramente no será la única ni la última que se atreva a construir más en Lima. Tampoco creemos que defender algo establecido por una Ley acordada y firmada con anterioridad atente contra las nuevas inversiones ni las espante. No se trata de eso. Para evitarlo, estamos seguros, se pudieron negociar otras modalidades de pago. Quizás crear áreas verdes en una especie de modalidad Obras por Impuesto o entregar otros espacios no utilizados por el privado que no perjudiquen de manera grosera a la ciudad.