Editorial:
Simplifiquemos los trámites
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¿El sector construcción se está desacelerando? Parece que sí. Datos afirman que la venta de viviendas sigue cayendo. En el año 2011 se vendieron 21,000 unidades y, en este 2014, se espera a que se llegue a las 16,000. Según los especialistas se debe a la falta de oferta, la misma que no aparece en la proporción adecuada por un tema de escasez de terrenos habilitados, falta de servicios básicos en los grandes bolsones de tierra en la periferia de la ciudad y por lo complicado que resulta los trámites municipales.

En mayor magnitud es el tema de infraestructura. Recientemente en la CADE 2014 se informó que hay un retraso en las obras ya concesionadas que le significan a los involucrados una pérdida de US$ 420 millones anuales. Esto debido a la demora en los trámites, transferencia de terrenos, nuevos estudios de factibilidad porque lo que hay no se acopla con la realidad, entre otros.

Se aseguró también que el déficit de infraestructura sobrepasa los US$ 80,000 millones, el que seguirá aumentando si es que no se toman las medidas adecuadas para acelerar el tema de concesiones. Se necesita un plan de inversiones de US$ 16,000 millones por año durante los próximos cuatro años para tratar de reducir la cifra y convertir al país en uno competitivo con el resto de la región y el mundo.

Para ello, la inversión pública y privada es importante. Ya se tienen experiencia en el campo con herramientas como las Asociaciones Público-Privadas u Obras por Impuestos, pero se exige más para incentivar al inversor privado a aportar proyectos en zonas deprimidas, cuyos moradores aprovecharán en verdad los beneficios de las nuevas construcciones.

Hay que recordar que durante este año se adjudicaron APPs por US$ 10,000 millones, considerando la Línea 2 del Metro de Lima, el Gasoducto del Sur, el Aeropuerto de Chinchero y la Línea de Transmisión Eléctrica Iquitos-Moyobamba. Sin embargo, la preparación de los expedientes tomaron varios años desde la propuesta inicial hasta la versión final del contrato y la concesión.

Es cierto que una de las debilidades de todos los gobiernos, hay que reconocerlo, es la falta de capacidad técnica o en todo caso, la escasez de profesionales especializados en la elaboración de proyectos de gran magnitud. Pero esa no puede ser la traba para avanzar. Si ya se habla de APPs para la construcción y mantenimiento de los proyectos que no puede edificar el Estado, porque no optar por las APPs o licitar los estudios de viabilidad para empezar a planificar y dar prioridad a las obras que se necesitan con urgencia.

No se puede seguir perdiendo uno, dos o tres años en ver cómo se tienen que hacer los proyectos para luego empezar a licitarlos. Sucede con casi todo. Dicen que no hay la suficiente oferta de viviendas, porque no hay dónde construir proyectos inmobiliarios. La respuesta a esa afirmación es que si hay. Desde hace años se habla de licitar, por ejemplo, los terrenos donde están asentadas las Fuerzas Armadas: Las Palmas, el Cuartel de Chorrillos, por mencionar algunos dentro del centro de Lima. El Cuartel San Martín, es un ejemplo de gran área para este tipo de desarrollos, pero también es ejemplo de demora en construcción porque los permisos ambientales y urbanos siguen aún en proceso. Ahora también se comenta sobre construir nuevas viviendas en lo que es el penal San Jorge, un área de mucho valor, que permitiría con el dinero obtenido por la transacción, construir nueva infraestructura para las funciones que se necesiten. Situación similar sería para los cuarteles u otras propiedades del Estado.

Las prioridades ya deberían estar en la agenda del presente gobierno, que por cierto deben trascender a los otros, porque lo que se necesita debe estar enmarcado en un plan de largo plazo. Para ello, es importante la simplificación de trámites. Es un gran avance que el Perú fomente activamente las APPs y las Obras por Impuesto. Pero no puede matar la intención de los interesados porque los trámites y permisos para plasmar los proyectos demoran meses. Esto retrasa el inicio de obras, perdiéndose la inyección de dinero en la economía peruana. Recordemos que la construcción aporta varios puntos porcentuales al PBI nacional y genera directa e indirectamente miles de puestos de trabajo. Es hora de avanzar.