Editorial:
Mejor infraestructura, mejor economía
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Un informe sobre los problemas en infraestructuras que afronta Latinoamérica y el Caribe presentado por el Banco Mundial, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico; junto a la Organización Mundial del Comercio asegura que éstos afectan la capacidad tanto de las empresas como de los países de la región de participar en las cadenas de valor mundial.

"La calidad de la infraestructura física de las carreteras, puertos, aeropuertos y la eficiencia de los procedimientos que se dan en las operaciones en estas instalaciones afectan la capacidad de las firmas (empresas) y los países de participar en las cadenas de valor mundial", según el documento. Si es así, qué podemos decir de la situación peruana. "...en un mundo en el que la entrega a tiempo es la norma, que el tránsito es rápido y el almacenamiento es caro, el tiempo realmente es dinero".

Si hablamos de infraestructura, podemos decir que en la capital por ejemplo, ésta se desarrolla en pro de agilizar el traslado de la población limeña. El Metro de Lima, el Metropolitano, Vía Parque Rímac, los diversos futuros by pass de Evitamiento y la Panamericana Norte, son obras con el afán de mejorar la calidad de vida de los peruanos. Es lo que suponemos ya que existe una relación positiva entre la provisión de infraestructura y el crecimiento económico.

Sin embargo, el tema de la buena planificación no se observa mientras se ejecutan los proyectos. Lo que vemos es un caos vehicular en toda la capital, que suman más minutos perdidos en la vida de la población económicamente activa que cada vez tiene que salir más temprano y llegar muy tarde a sus hogares porque gran parte de su existencia en los días útiles de la semana se la pasa viajando.

Lo vimos cuando se dieron los dimes y diretes entre los funcionarios de la Municipalidad de Lima y la Municipalidad de San Juan de Lurigancho (SJL), sobre el cierre parcial de la avenida 9 de Octubre, acceso principal al distrito más grande de la capital. Uno no quería y el otro no propuso ruta de ingreso y salida, es decir, por esa vía cerrada en parte, igual se sube y baja. Los buses, combis y vehículos privados se las tienen que arreglar porque la obra beneficiará pronto a todos los limeños.

Situación similar sucede con el Sistema Integrado de Transporte. El sábado y domingo, días de prueba, es imposible transitar por las calles paralelas a las avenidas Arequipa, Wilson y Tacna. Si bien han sacado a las combis que no ganaron la licitación de este programa metropolitano, los otros, "los perdedores" usan Petit Thouars, Washington, Rufino Torrico o en sentido contrario utilizan Chota, Alfonso Ugarte, Guzmán Blanco, vías por dónde transitan también vehículos menores en calles con menos carriles. No queremos imaginar cuando ya esté funcionando finalmente. Desde acá hemos saludado la reforma, pero ¿"los perdedores" seguirán usando esas paralelas incrementando el tráfico en Lima? ¿Qué se hará con ellos? Sabemos que el cambio no es de un día para el otro, pero ¿Cuándo veremos el beneficio verdadero?

El rol de la infraestructura de transporte es preponderante para reducir tiempos de viaje, por eso es importantísimo las soluciones y los planes en el corto plazo. Queda pendiente, la construcción de los túneles San Martín y Santa Rosa que unirá los distritos del Rímac y SJL y que fue paralizada por un derrumbe. Ahora se ha incrementado el presupuesto para culminarlo, pero no vemos los movimientos que nos entusiasmen por la nueva obra. No se quedan atrás las noticias que esperamos sobre la ampliación del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, la mejoras en las vías en la Costa Verde, la adecuada semaforización y señalización de las calles limeñas, entre otras obras de infraestructura.

A esto hay que sumarle el tema de la eficiencia y la calidad en las operaciones del servicio. Por ejemplo, en el caso del Metro de Lima, un mayor número de vagones; en el Metropolitano más unidades o mayor frecuencia de pasos, con el SIT esperamos que la comodidad y el servicio de los buses justifique el cambio y la tarifa que ya aceptaron casi todos los usuarios. Ya queremos ver los resultados positivos de Vía Parque Rímac.

Las condiciones apropiadas para la provisión de infraestructura junto con un adecuado manejo de gestión y administración, apoyarán las mejoras en la productividad y  competitividad lo que redundará no solo en el crecimiento económico sino en el bienestar general de la población.