Editorial:
Hacia lo ecosostenible
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¿Bonos Verdes? Sí, esa es otra alternativa que promueve el Estado para incentivar la construcción de viviendas, la oferta y la demanda. Dice que tienen previsto entregar un total de 2,733 bonos en los próximos 12 meses. Agrega que serían repartidos entre 15 proyectos inmobiliarios de todo el país.

Es decir, al crédito Mivivienda, se le sumaría un financiamiento adicional entre 3% y 4% del costo de una casa o departamento que sea considerado “verde”, “sostenible”. ¿Habrán viviendas sociales sostenibles? Aparentemente, sí. Cuentan con griferías, inodoros y duchas de bajo consumo, riego tecnificado, focos LED, calentadores a gas, entre otros.

Sin embargo, si tomamos en cuenta a qué se llama sostenible, nuestra realidad estará muy, muy lejana del concepto que se maneja en otros países. Afuera, la preservación de áreas verdes o su creación, el ahorro de energía o su producción autosuficiente, el ahorro de agua y su reuso, la utilización de materiales con menor impacto sobre el medio ambiente, son exigencias que hacen a las ciudades realmente sostenibles.

Acá, en Lima específicamente, existen algunos ejemplos verdes. En 2010, en el distrito de San Isidro, se construyó un edificio de oficinas bajo el concepto Green Building. Con 20,000 m2 de oficinas, tiene un diseño orientado a un uso óptimo de la iluminación natural. Cuenta con extractores de monóxido de carbono para el control de gases contaminantes, así como muros cortina con un termopanel, que permite la disminución del aire acondicionado. El año pasado, en tanto, se otorgó la primera certificación LEED. Fue para la Torre Real Diez, también en San Isidro, gracias a una serie de factores como el uso de aireadores, que permiten un ahorro en el consumo de agua de 24%; jardines con plantas xerófilas, pintura fotocatalítica que absorbe contaminantes y terrazas en los techos.

La tendencia en el mundo apunta hacia ese tipo de desarrollos. Ya existen oficinas, y se está incentivando para que existan viviendas. Ojalá se dé en verdad, pero con los parámetros correctos ya que al diseño arquitectónico se le tiene que sumar toda una filosofía medioambiental que en otros países significa reducir a cero el consumo de energía. Esa es la tendencia, se supone. Acá estamos en los inicios o en los conceptos. Muchos dicen que proyectar este tipo de obras es sinónimo de impagable para los demandantes de viviendas sociales, situación poco atractiva para los posibles inversionistas privados. Entonces ¿será suficiente el “bono verde” que piensa otorgar el Estado?

Las evaluaciones y estudios tienen para rato en nuestro país. Los especialistas en este tipo de edificaciones afirman que lograr un ahorro en la demanda energética, supone la utilización de lo último en tecnología también. Al diseño de orientación de la estructura de acuerdo a la posición del sol, ubicación de ventanas, profundidad del vidriado respecto a los muros exteriores, la eficiencia de la calefacción, la iluminación, entre otros aspectos; se debe considerar la colocación de paneles fotovoltaicos, instrumentos eólicos, instalación de techos verdes, entre otras soluciones que tienen todo un trabajo en detalle de ingeniería.

Los bonos verdes deben incentivar también otras edificaciones. De alguna manera debe beneficiar a quienes apuestan por la no contaminación y a la generación de edificaciones que contribuyen con el ahorro energético. Es decir, extender los beneficios a oficinas, comercios, industrias de manera que en verdad favorezca al desarrollo de una mejor ciudad, que seguramente tendrá que ir a la par de más áreas verdes y de una planificación que ya debe ponerse en práctica.