Diversidad de género e igualdad de oportunidades en trabajos de campo

Subir a mina con un clima adverso, supervisar obras, auditar la gestión y las condiciones de trabajo, capacitar al personal, asistir a reuniones ya no son trabajos realizados únicamente por hombres. Hoy encontramos “al sexo débil” en cargos tan imponentes que enaltecen cada día más a profesionales mujeres.

Así encontramos en puestos estratégicos de la empresa Atlas Copco a Carla Chillitupa (la primera de la foto), quien ocupa el cargo de supervisora de Seguridad de Contratos de Servicio. Como ella, también se encuentra Gisella Cáceres (la segunda de la foto), la primera mujer jefe de Almacén y Distribución de esta empresa. Es madre de una universitaria y tiene la responsabilidad de dirigir las operaciones de entrada y salida de mercancías, supervisar los procedimientos para el control de calidad de los equipos recibidos, realizar el control del inventario, cumplir con órdenes de pedido, tratar con proveedores, pero sobre todo “atender y solucionar emergencias, lo que implica motivar a tu equipo a crecer y vivir los desafíos”, destaca Gisella. Un reto que acaba de asumir recientemente ya que fue promovida por su trabajo y compromiso.

Por su parte Marianela Vizcardo (la tercera de la foto), de apenas 22 años, es la primera mujer que trabaja en el Área de Mantenimiento de Maquinaria Pesada y no se intimida cuando se trata de lidiar con los gigantes de acero. Vestida de overall, implementos de seguridad, conocimientos e ímpetu, Marianela demuestra día a día el enorme potencial que tiene para seguir creciendo en la empresa.

A pesar de su corta edad, no es la primera vez que Marianela asume una responsabilidad donde es habitual ver a un hombre, ella también trabajó en la unidad minera de Cuajone, perteneciente a Southern Perú. “Fue mi primera vez en mina, tenía temor porque era la primera mujer y no sabía cómo iban a reaccionar mis compañeros. Para mi buena suerte en mi grupo de trabajo todos éramos contemporáneos y se estableció una buena comunicación”, comenta.

Tanto Carla, Gisella y Marianela se han ganado el lugar que ocupan en la compañía debido a su talento, pero también gracias a su impronta personal, aquel valor agregado que suman las mujeres a la industria: el compromiso de hacer bien las cosas.

La jefe de Almacén y de Distribución, Gisella Cáceres, comenta que el ser mujer la distingue por ser más intuitiva y poner mayor atención en los detalles, lo que favorece en sus habilidades de negociación y persuasión para lograr el entendimiento entre las diferentes divisiones. “No solo me enfoco en números y resultados, soy diferente, es parte de mi personalidad buscar soluciones pacíficas en base al entendimiento, me gusta ser mediadora entre las áreas que están teniendo ciertas desavenencias”, resaltó.

Desde el punto de vista de Carla Chillitupa, supervisora de Seguridad de Contratos de Servicio, ser mujer en esta industria es demostrar tener coraje, valor y agallas. “Trabajamos en condiciones adversas y críticas, pero tratamos de hacerlo de la mejor forma. Existe un reto constante de demostrarles a todos que nosotras podemos desempeñarnos de la misma forma como cualquier hombre lo hace”.