Sensación marina

La ubicación en la Bahía del Callao y encontrarse al interior de la Casa Valega, monumento histórico del primer puerto del país, fueron fuentes de inspiración para la arquitecta Vera Velarde en el desarrollo de su proyecto en Casacor. “Dormitorio de hijo con baño” es el nombre de este espacio que da la sensación de sumergirse en la profundidad del mar.

Está diseñado para un joven aficionado al buceo y a la fotografía submarina, donde se pueda mostrar su trabajo en el mar peruano, y jugar así con una paleta de colores azules y turquesas que evocan y nos trasladan al mar que nos rodea en el Callao. La intervención se ubica en un área de 2 m de ancho x 7 m de largo. “Es bastante estrecho y el reto era incluir todo lo que un dormitorio puede tener -incluso un baño- en un espacio tan pequeño”, resalta la arquitecta.

En una de las paredes se ubica una gran fotografía del ambiente submarino, hecha de papel vinílico cubierto con una lámina brillante, iluminada en su parte superior por luces LED, creando la sensación que el visitante se encuentra en el fondo del mar y aprecia desde aquí la luz que ingresa del exterior.

Contiguo a él se ubica una cama con base de madera tapizada con tela, que combina con el piso de porcelanato tipo madera que abarca toda la habitación, contrastando además con la fuerza de los colores azules, dándole una cálida bienvenida al visitante.

En la zona de cabecera de esta cama nace un estante que se amarra a las formas del collage de fotografías cercano. Este mueble de melamina emplea dos tonos: los módulos interiores de acacia arena y la estructura de color té calimo.

Continúa el recorrido por el lado derecho con un escritorio de madera y sobre él el collage de fotografías en vidrio templado. Todas estas imágenes marinas así como la adjunta a la cama, fueron captadas por el fotógrafo y buceador peruano Mario Gomi. Estas figuras permiten darle un aspecto marino a la intervención.

En una de paredes se ubica una gran fotografía submarina cerca de una cama con base de madera. Sobre su cabecera nace un estante que se amarra al collage de fotografías contiguo. Al otro extremo se ubica la zona del baño y lavadero.

Seguimos con un armario de melamine con puertas de vidrio traslúcido color bronce que le otorgan ligereza al mobiliario. Este mismo concepto se aplica en el baño donde la ducha y el inodoro están rodeados de vidrio templado y las paredes del interior están vestidas por porcelanato hexagonal en tonalidades azules que le dan una geometría diferente a esta zona del espacio.

En el otro extremo de la intervención se ubica el lavatorio conformado por una estructura de fierro sobre la que se doblaron planchas troqueladas de acero que cumplen la función de tablero sin generar mayor peso. Sobre él, espejos en formas hexagonales continúan con el patrón impuesto en el baño.

En otro de los muros, un pequeño jardín vertical conformado por musgo, simboliza la riqueza natural y le otorga la cuota perfecta de verdor natural en el espacio. “Es un elemento que puede vivir con nula cantidad de agua o incluso solo con la humedad de Lima”, resalta la arquitecta Vera Velarde.

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