Danish Maritime Museum en Dinamarca: Puentes flotantes

La firma Bjarke Ingels Group utilizó una serie de puentes flotantes de doble nivel en un dique para crear un museo de 6,000 m2 ubicado 8 m bajo tierra, sin interferir con las visuales del castillo Kronborg, declarado Patrimonio Histórico de la Humanidad. El proyecto fue ganador del premio del Royal Institute of British Architects (RIBA) en la categoría europea.

El Danish Maritime Museum (Museo Marítimo de Dinamarca) fue localizado inicialmente en el castillo Kronborg (conocido como la locación de la obra Hamlet de Shakespeare), en Helsingør (Dinamarca) desde 1915. En esa ciudad nació el desarrollo de la industria marítima del país desde el año 1400 y continúa hasta la era actual. Sin embargo, en el año 2000 la Unesco declaró a esta edificación de estilo renacentista como Patrimonio Histórico de la Humanidad, obligando a su desocupación para refaccionar los interiores.

Por ende, la administración gracias al apoyo de cuatro importantes navieras que aportaron 200,000 euros cada uno, convocó a un concurso arquitectónico para construir el nuevo museo en un dique adyacente a la zona. Este dique que fue uno de los astilleros más importantes en su época de apogeo, permanecía anegado de agua debido a su inactividad.

El certamen se realizó en el año 2004 y presentaba como reto que la nueva edificación no interfiera con las visuales del castillo, protegidas por las normas de planificación de la ciudad. Por ende, el nuevo edificio no podía sobresalir de la rasante.

Ello implicaba entonces que tendría que construirse dentro del varadero pero la cavidad preexistente no ofrecía la capacidad adecuada que requería el programa del nuevo equipamiento. Además, trabajar a varios niveles hubiera complicado la aportación de luz y ventilación naturales a las plantas inferiores, así como modificar el perfil hidrodinámico de la superficie que era un atributo destacable. La propuesta ganadora de BIG – Bjarke Ingels Group, resolvió ese problema.

El estudio BIG planteó tres puentes de doble nivel acristalados como naves suspendidas que recorren el espacio en forma de zigzag.

MUSEO

El nuevo Danish Maritime Museum se ubica estratégicamente a 50 km al norte de Copenhague y 10 km del mundialmente famoso Museo Louisiana de Arte Moderno. Es el último complemento de la iniciativa Kulturhavn Kronborg que busca ofrecer una variedad de experiencias culturales a los residentes y visitantes a la ciudad.

Financiado por 11 fundaciones, la construcción comenzó en septiembre del 2008. El primer paso del trabajo emprendido por BIG fue vaciar el agua del dique, logrando que el espacio luzca como una concavidad en forma de barco con dimensiones de 150 m de largo, 25 m de ancho y 8 m de profundidad. Sus muros de contención de 60 años de antigüedad fueron reforzados y se convirtieron en las fachadas del equipamiento. En algunas zonas se cortaron y se acondicionaron como parte del museo.

Luego, la firma propuso colocar tres puentes de doble nivel acristalados como naves suspendidas que recorren el espacio en forma de zigzag. El ubicado en el lado oriental, donde estaría la popa del barco, sirve como una cubierta plana que permite atravesar el dique y conectar la entrada del castillo con el edificio Culture Yard cercano. Este contiene el auditorio y tiene su superficie inferior inclinada para dar apoyo a las gradas.

En los otros dos puentes que funcionan como rampas anchas, también se inclinan las cubiertas con pendientes suaves para que los visitantes accedan al museo.

Estos puentes de metal fueron producidos en gigantes secciones por una compañía china y transportados a Dinamarca en grandes embarcaciones que anclaron en Helsingør. Las secciones de metal pesaban más de 100 toneladas cada pieza y fueron levantadas in situ por las dos grúas móviles más grandes del norte de Europa. Todos están anclados en el terreno por varillas de acero.

Luego de estas naves suspendidas encontramos un par de escaleras rectas que bajan directamente hasta el suelo del patio que fluye de proa a popa sin interrupciones por debajo de las naves suspendidas. De esta forma, el dique seco sirve como un espacio exterior del museo, abierto a la circulación de todo el mundo, donde se pueden celebrar acto públicos como veladas y conciertos.

Alrededor de la construcción, la empresa KiBiSi diseñó bolardos de granito que sirven como obstáculos que previenen a los autos de manejar sobre el borde. Estos obstáculos se conforman por bancas basadas en el código Morse de puntos y guiones creando lugares de estar para los visitantes. También se dispusieron barandillas de metal y vidrio transparente que previenen a los transeúntes del vacío.

La firma presentó diversas exposiciones cuya historia se expresa poderosamente a través de películas y puestas en escena. Además, esto se ve reforzada por las instalaciones y juegos interactivos.

 

INTERIORES

La exhibición del museo estuvo a cargo de la oficina alemana especialista en diseño interior Kossmann.dejong. El concepto que empleó, respaldado en elementos multimedia, es el de un recorrido, que empieza con un imaginario anhelo universal de descubrir más allá de las costas y experimentar aventuras en el mar. La historia marítima de Dinamarca hasta el vigente rol de la industria marítima, es nombrada vía un actual acercamiento, incluyendo nociones como el puerto, navegación, guerra y comercio.

La firma presentó diversas exposiciones cuya historia se expresa poderosamente a través de películas y puestas en escena. Además, esto se ve reforzada por las instalaciones y juegos interactivos, donde se puede jugar y aprender a la vez.

Se aprecian una flota de buques mercantes e historias personales en altamar vinculadas con fantásticas colecciones del museo resumidas a partir de los últimos cuatro siglos de historia naviera danesa y su presente en la perspectiva global.

Se exploran los mitos de la vida del marinero, el papel del capitán en el timón entre las colonias danesas de la década de 1700, y se explica la ruta de los productos que llegan a los supermercados nacionales pero que han viajado miles de millas náuticas para arribar hasta ahí.

FICHA TÉCNICA:

Arquitectura principal: BIG. Socio responsable: Bjarke Ingels, David Zahle. Arquitecto local: Jeppe Ecklon. Jefe de proyecto: David Zahle. Colaboradores: Alectia (asesoría al cliente) Kossmann.dejong (diseño de la exhibición) Rambøll (estructuras), Freddy Madsen Ingeniører (asesoría protección contra incendios), KiBiSi (diseño del producto). Equipo del proyecto: Alina Tamosiunaite, Alysen Hiller, Ana Merino, Andy Yu, Annette Jensen, Ariel Joy Norback Wallner, Christian Alvarez, Claudio Moretti, Dennis Rasmussen, Felicia Guldberg, Gül Ertekin, Henrik Kania, Jan Magasanik, Johan Cool, John Pries Jensen, Jonas Pattern, Karsten Hammer Hansen, Kirstine Ragnhild, Malte Chloe, Marc Jay, Maria Mavriku, Masatoshi Oka, Oana Simionescu, Pablo Labra, Peter Rieff, Qianyi Lim, Rasmus Pedersen, Rasmus Rodam, Rune Hansen, Sara Sosio, Sebastian Latz, Tina Lund Højgaard, Tina Troster, Todd Bennet, Xi Chen, Xing Xiong, Xu Li. Cliente: Maritime Museum Build. Fotografía: Rasmus Hjortshøj, Thijs Wolzak, Luca Santiago Mora. Artículo elaborado en la colaboración con Bjarke Ingels Group Architects.

Publicado en revista Proyecta Ed. 28.