La rara reacción que tenemos los humanos frente a un fuerte sismo van desde salir despavorido del lugar que nos cobija durante esos terribles segundos hasta quedarnos bajo el mejor resguardo que tenga la casa, departamento u oficina. El último caso sería la recomendación más adecuada si tuviéramos la seguridad de que nunca colapsará la edificación. Sin embargo, en nuestro país, un poco más del 70% de las viviendas está construida de manera informal, es decir, sin asistencia técnica de un profesional relacionado a la construcción.

El techo del estadio Wanda Metropolitano de Madrid, diseñado por Cruz y Ortiz Arquitectos con el apoyo de los ingenieros Schlaich Bergermann Partner marca un hito luego de cuatro meses de intenso trabajo desde la instalación del primero de los 96 paneles radiales PTFE en el extremo norte del estadio.

El sistema de telecabinas de Kuélap permitirá a los visitantes llegar en unos 20 minutos a la Fortaleza de Kuélap. Para su construcción se ha empleado un sistema de pilonas que debido a la complicada geografía en el que se levanta el proyecto requirió de ingeniosas soluciones constructivas. El proyecto está casi culminado y próximamente será abierto al público.

El edificio de oficinas Sky Tower se levanta en el distrito de Magdalena. Se compone de 20 pisos con azotea y con fachada de muro cortina en sus cuatro frentes. Su forma particular hace que todas las losas que lo componen sean distintas ya que desde el mezanine hasta el piso 12 crecen para luego empezar a contraerse del 13 hasta la azotea.

Un semisótano y tres pisos. Una estructura particular que consta de dos voladizos y tres vigas postensadas. Un tratamiento especial a su concreto caravista, dándole una textura de madera y un color específico. Así es una vivienda unifamiliar, que se viene construyendo en el distrito de San Isidro y que es el resultado de un minucioso trabajo de ingeniería y arquitectura.

Dos túneles y dos tiempos de construcción diferentes. Así se puede clasificar el trabajo hecho en los corredores viales Santa Rosa y San Martín, que unen físicamente los distritos del Rímac y San Juan de Lurigancho. La obra debió terminarse en el primer trimestre del 2011. Sin embargo, un derrumbe de 30 m en el interior de uno de los túneles paralizaron las labores durante cuatro años.