Sistemas constructivos utilizados en el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia
sagrada fam

La basílica de la Sagrada Familia, la gran obra de Antoni Gaudí, estará terminada en el año 2026, según manifestó en Barcelona el arquitecto Jordi Faulí, quien está al frente de la obra. Aquí revisaremos algunos sistemas constructivos utilizados en el proceso.

Llamada a ser la gran obra arquitectónica del catolicismo del siglo XXI, la Sagrada Familia comenzó a ser construida en 1882. La construcción comenzó en estilo neogótico, pero, al asumir el proyecto Gaudí en 1883, fue completamente replanteada. Según su proceder habitual, a partir de bocetos generales del edificio improvisó la construcción a medida que avanzaba. Gaudí se hizo cargo del proyecto con solo 31 años, y le dedicó el resto de su vida, los últimos 15 en exclusiva.

Una de sus ideas más innovadoras fue el diseño de las elevadas torres cónicas circulares que sobresalen apuntadas sobre los portales, y que se van estrechando con la altura. Las proyectó con una torsión parabólica, que otorga una tendencia ascendente a toda la fachada, favorecida por multitud de ventanas que perforan la torre siguiendo formas espirales.

El templo, cuando esté terminado, dispondrá de 18 torres: cuatro en cada una de las tres fachadas y, a modo de cúpulas, se dispondrá un sistema de seis torres, con la torre cimborio central -dedicada a Jesús- de 170 m de altura, otras cuatro alrededor de ésta, dedicadas a los evangelistas, y un segundo cimborio dedicado a la Virgen. Tanto el exterior como el interior están resueltos con un original sistema constructivo basado en la geometría reglada, materizalizado a través del enmoldado, capas de ladrillos con argamasa, hormigón, cerámica policromada, vidrios de distintas tonalidades, mosaico venecianos, entre otros materiales.

COLUMNAS

Las columnas están acabadas íntegramente con piedra, y se construyen colocando primero la armadura y luego los tambores de piedra natural, que están subdivididos en varias piezas. Una vez colocados dos o tres niveles de tambores, se rellenan de hormigón, con lo que se puede decir que el acabado hace al mismo tiempo de encofrado. Estas columnas son todas las que hay hasta un determinado nivel de la nave, los transeptos y el ábside, entre otros sitios.

También hay columnas prefabricadas de hormigón armado que son todas las que están construidas de una sola pieza. En primer lugar, la pieza se elabora en yeso en el taller de modelistas del templo, y luego se hace de ella un molde de poliéster que permite realizar unas cuantas copias de la misma. Las columnas hechas con este sistema son muchas de las que se ramifican después de los capiteles, tanto de la nave como de los transeptos y el ábside.

Otras son las columnas hechas in situ a base de moldes de poliéster. Primero se coloca la estructura  y luego el molde, en el que después se verterá el hormigón. Estas columnas están en algunas zonas de debajo de las torres de los evangelistas y en todas las ramificaciones después de los capiteles del ábside

En tanto, los capiteles se han hecho todos con piedra natural. Una vez en la obra, el sistema constructivo utilizado ha sido el mismo que el de las columnas principales; es decir, primero se ha colocado la armadura y la piedra, y luego se han hormigonado.

BÓVEDAS

Las Sagrada Familia tiene bóvedas de hormigón con encofrado de poliéster y fibra de vidrio. Éstas se construyen utilizando un primer modelo a escala natural elaborado por los modelistas del templo y, seguidamente, encima del mismo se hacen moldes de poliéster, tras realizar previamente unas particiones (partajes) para tener cierta comodidad tanto al montarlos como al desmoldar la bóveda. Un vez colocados en su lugar en la obra, se hace una primera proyección de mortero y luego se coloca la armadura y se hormigona.

Este sistema se utiliza básicamente donde los diferentes módulos de bóveda se repetirán varias veces y se repetirán varias veces y se aplica básicamente en todo lo que son las bóvedas situadas a 30 m del conjunto del templo.

También existen bóvedas de hormigón visto con encofrados de un solo uso. Este sistema se aplica en módulos de bóveda que no se repetirán. Hay que recurrir a un sistema que se adapte a las diferentes formas que exige la geometría reglada utilizada por Gaudí, por lo que se buscan los materiales más apropiados, según las formas y los tamaños.

En primer lugar, hay los hiperboloides, que se pueden aplicar tanto en los capiteles como en los lucernarios de las bóvedas. Primero se recortan unas nervaduras de forma hiperbólica, las cuales, al juntarse unas con otras circularmente por diferentes niveles, forman lo que será la estructura. Luego se forra con tablero marino de 5 mm, que se puede alabear y adaptar según convenga.

En segundo lugar, hay los paraboloides de grandes dimensiones, que se construyen elaborando un primer esqueleto a base de barras metálicas soldadas entre sí, que siguen las directrices y generatrices del elemento. Una vez hecha esta estructura, se forra con tablero Tablex, al que se aplica un baño de agua con acrílico para que se ablande y se adapte mejor a las formas deseadas.

En tercer lugar, hay los paraboloides pequeños, que se alabean mucho, y que se forman a base de barras de acero calibrado que se sueldan una al lado de otra, formando el paraboloide. Una vez terminada esta operación, se tapan los espacios que quedan con una mezcla de resinas y arena, que acaba de dar a las barras la textura de una superficie continua.

Una vez hechos todos estos elementos, empieza otro trabajo muy complejo: situarlos en el espacio y hacer que encajen bien unos con otros. Luego, se apuntalan para que puedan recibir la presión del hormigón. Finalmente, toda la superficie que queda a la intemperie se cubre con pintura de minio para proteger al máximo todo el elemento. Esta técnica se ha utilizado hasta el momento en zonas como el jubé, el coro y las bóvedas a 30 m de altura de la fachada de la Gloria, así como en las bóvedas especiales a 30 m que unen el ábside con el transepto y en la escalera de caracol que une los diferentes niveles en aquella zona.

El trencadís de Gaudí

Esta es una técnica de revestimiento de una superficie, generalmente con formas curvas, mediante piezas de cerámica vidriada de color, que se rompen a propósito para adaptarlas. En el templo, para el trencadís se utiliza cristal veneciano de Murano, con el que Gaudí hizo el primer pináculo de la fachada del Nacimiento. Después también se ha utilizado para hacer los otros pináculos de fachadas y naves, así como en elementos decorativos de las bóvedas y los ventanales.