Los vecinos de los distritos de San Juan de Lurigancho y El Agustino dejaron de usar el angosto puente colgante de madera que les permitía cruzar el río Rímac en condiciones poco seguras -no solo por el ancho que daba paso a una persona a la vez sino por la falta de iluminación- para empezar a transitar sobre el nuevo puente peatonal Los Libertadores, obra que la Municipalidad de Lima, a través de la Empresa Municipal Administradora de Peaje (Emape) ejecutó allá por el año 2010 y a escasos metros de esa vetusta vía. La moderna estructura, ubicada a la altura de la cuadra 13 de la avenida Malecón Checa, es un puente atirantado con aproximadamente 70 m de longitud, un ancho de pasarela de más de 4 m y un novedoso sistema de iluminación de LED.

Con una extensión de 84 m de luz, doble pista y vereda en ambos márgenes, el puente Atumpampa se convirtió allá por el año 2009, en la segunda vía de transición atirantada del Perú. La ingeniería desarrollada para calcular las fuerzas de tensado y ejecutar posteriormente el mismo fue un éxito debido a las particularidades del proceso constructivo.

Entre la localidad de Cerro Azul (Cañete) y la ciudad de Ica, la Carretera Panamericana Sur tiene una longitud de 221.7 km. La mayoría de éstos fueron reemplazados por la nueva Autopista Cerro Azul Pisco, una obra ejecutada por la empresa Concesionaria Vial del Perú (Coviperú), administradora de la Red Vial Nº 6 y que contempló la construcción de pistas, intercambios viales y puentes.

El proyecto Waposat fue desarrollado desde el 2011 por estudiantes de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI). Su iniciativa busca atacar el problema de la contaminación del agua a través del monitoreo constante de las cuencas, lo que permitiría contar con información más detallada para futuras soluciones. Waposat ha obtenido distinciones tanto en Perú como el extranjero.

Conscientes de la vulnerabilidad de la costa peruana ante los desastres naturales, un grupo de estudiantes del Taller de Diseño V de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Pontificia Universidad Católica (PUCP), dirigido por los arquitectos Felipe Ferrer y Peter Seinfeld, crearon un módulo desplegable y de fácil transporte, compuesto por láminas de aluminio y una cobertura dispuesta como escamas con propiedades aislantes.

La escasez de energía eléctrica es un problema que afecta a muchas zonas del país, principalmente a las comunidades de la selva. A raíz de esta situación, un grupo de profesores y alumnos de la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC) creó una solución denominada Plantalámpara, que genera electricidad a partir de la fotosíntesis.

Un grupo de arquitectos mexicanos liderados por Fernando Romero dieron a conocer sus planes para transformar la avenida Chapultepec de la Ciudad de México en un parque público con árboles, plazas de café, un paseo marítimo con plantas y juegos de agua.

La compañía estadounidense de arquitectura paisajista y diseño urbano James Corner Field Operations diseñó un espacio público sostenible de carácter social y urbano dentro de la Navy Yard Corporate Center de Filadelfia, un barrio empresarial marcado históricamente por los humedales y gran presencia de aves.

El diseñador israelí Jair Straschnow, en colaboración del diseñador danés Gitte Nygaard, empleó tubos metálicos y mangueras de bombero recicladas como elementos alternativos para sentarse o jugar, y en base a estos implementaron una instalación al aire libre en un paseo marítimo en la ciudad de Copenhague (Dinamarca).

El trabajo en espacios compartidos facilita la interacción, genera sinergias y brinda nuevas oportunidades tanto a empresas como trabajadores independientes de diferentes rubros. Bajo esa idea funcionan las oficinas de Comunal Coworking en Barranco, en un local de casi 500 m2 lleno de elementos lúdicos, donde cada persona aporta un poco de su identidad para darle vida.

El estudio Siete Treinta Arquitectos realizó una intervención en el local de Amarena Mercatino, una pequeña tienda de exhibición y venta de alimentos hechos artesanalmente, convirtiéndolo en un espacio optimizado para exhibir los productos, con una iluminación especial y un ambiente personalizado, que resulta muy llamativo para los visitantes.

El chef Christian Bravo busca innovar en el mercado gastronómico a través de novedosos formatos. Tras convertir en franquicia Bravo Restobar, el también empresario decidió apostar por otro producto: The Wall Ultralonge, dirigido a un público selecto con una edad promedio de 30 años. Encargó el diseño de la nueva propuesta al estudio Oneto/Sousa Arquitectura Interior.

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