Un reciente informe técnico de la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (Sunass) advierte que el país perdió 5,845 millones de metros cúbicos de agua potable producida por las EPS durante la última década, volumen que no llegó a cobrarse y que representa un valor potencial desaprovechado de S/ 1,885 millones en las empresas consideradas grandes. Solo en el 2024, las pérdidas económicas asociadas al agua no facturada ascendieron a S/ 345 millones, evidenciando un problema estructural que afecta la sostenibilidad del servicio y la eficiencia en la gestión.
De acuerdo con la nota técnica “El Agua No Facturada en el Perú: Un desafío de gestión para las Empresas Prestadoras de Servicios de Agua Potable”, el país registra en promedio un 38.5% de agua no facturada (ANF), ubicándose entre los niveles más altos de América Latina, junto con Brasil (43.5%) y Ecuador (45%), y muy por encima del promedio internacional estimado por AquaRating (30%). Este indicador comprende el volumen producido que no se cobra, ya sea por pérdidas físicas (fugas, roturas o antigüedad de tuberías y reservorios) o por fallas comerciales, entre ellas errores de medición, medidores deteriorados o falta de macromedición.
Las mayores pérdidas se concentran en las empresas de mayor tamaño, caracterizadas por atender a poblaciones numerosas y manejar grandes volúmenes de producción. Encabezan esta lista la Unidad Ejecutora Agua Tumbes (69.9%), EPS Grau (62.5%) y SedaLoreto (60.5%). Sedapal, considerada empresa mayor, registra un 33.3% de ANF. El documento, elaborado por el Centro de Análisis y Monitoreo de la Información del Agua Potable (Cami Yaku) de la Sunass, precisa que en 2024 el 73 % del agua no facturada (equivalente a 611 millones de metros cúbicos) se concentró en Sedapal, EPS Grau S.A., Sedalib, Sedapar, Epsel, SedaLoreto y la UE Agua Tumbes.
Entre las causas más frecuentes del incremento del ANF figuran la antigüedad y deterioro de las redes, la baja micromedición, la ausencia o errores en las lecturas de consumo, así como conexiones clandestinas y la manipulación de medidores. En particular, UE Agua Tumbes, EPS Grau y SedaLoreto presentan los niveles más bajos de micromedición del país, lo que coincide con sus mayores porcentajes de agua no facturada.
El caso de EPS Grau es ilustrativo. En Piura, la micromedición cayó de manera sostenida en los últimos cinco años. De 21,059 conexiones medidas en 2021, solo 8,845 (42%) continúan siendo registradas a enero de este año, mientras que 12,214 (58%) se facturan por promedios históricos o asignación de consumo. Esta reducción ha contribuido directamente al aumento del ANF y a las pérdidas económicas enfrentadas por la empresa.
La Sunass señala que el agua no facturada afecta la sostenibilidad financiera de las EPS, la equidad en el acceso al servicio y la eficiencia ambiental. Asimismo, subraya que abordar este problema representa una oportunidad para que las prestadoras incrementen su capacidad de recaudación, aceleren el cierre de brechas y mejoren la calidad del servicio. Reducir el ANF implica fortalecer la gestión comercial, priorizar el mantenimiento de redes y promover una cultura de control y rendición de cuentas dentro de las empresas prestadoras.
El estudio también estima que, considerando las 50 EPS del país, las pérdidas económicas por agua no facturada podrían alcanzar los S/ 2,369 millones, una cifra que refleja la magnitud del desafío pendiente en la gestión del recurso hídrico en el Perú.





