Casa Riga, arquitectura sostenible integrada al lugar

Los arquitectos italianos Stefania Saracino y Franco Tagliabue han creado un complejo de turismo agrícola sostenible, la Casa Riga, un hogar innovador y respetuoso con el medio ambiente en el corazón de los Alpes italianos.

Es un proyecto que incluye la vivienda particular de los propietarios y una casa rural con siete habitaciones para huéspedes, situada en Trentino Alto Adigio, Italia. Ambos programas se ubican en un único edificio que se inserta en una ladera, ocupando la esquina de una terraza natural en medio del prado, que permite crear un edificio semienterrado, que pasa prácticamente desapercibido en el paisaje, minimizando el impacto de su presencia en el entorno.

La planta tiene forma de L, de modo que el brazo corto alberga la vivienda particular, disponiendo de una fachada con orientación oeste, y en el otro se ubican las dependencias propias del albergue, orientadas hacia el sur, creando un espacio de articulación entre ambas zonas en la esquina, donde se encuentra una sala con el área de recepción y el comedor.

 

La casa cuenta con la certificación Casaclima Oro, se trata de una casa pasiva gracias a la concepción de sus espacios, su orientación y su construcción. La disposición semienterrada de la edificación permite minimizar el área de exposición exterior, manteniendo de forma natural el confort interior, que viene reforzado por la orientación de la vivienda, al oeste y al sur, con grandes superficies de vidrio con dobles y triples acristalamientos protegidos por el potente vuelo horizontal de la cubierta superior, que permite controlar el soleamiento tanto en verano como en invierno.

La materialidad de la casa también colabora en mejorar las condiciones climáticas. Tan solo la losa de cimentación y los muros de contención son de hormigón armado, el resto de la construcción se realiza íntegramente en madera, paneles de carga. Estos paneles de madera quedan vistos en la mayoría de los acabados interiores. Esta solución proporciona un eficaz aislamiento térmico, aumentando el confort de los espacios interiores. La cubierta vegetal que se extiende sobre el edificio es otro elemento esencial en la obtención de un correcto aislamiento térmico.

Además de estos sistemas pasivos utilizados, el edificio cuenta con una bomba de calor de baja entalpía junto con sondas geotérmicas verticales para acondicionar el aire interior, con un sistema de precalentamiento / preenfriamiento del aire introducido y recuperación de calor del aire expulsado, regulado por un sistema domótico.

El proyecto ha sido galardonado con diversos premios que reconocen su calidad arquitectónica y constructiva, como Constructive Alps 2015, THE PLAN Award 2016, CasaClima Award 2016 y el último de ellos, Archilegno Award 2018.