Punto de vista

Punto de vista

El viaje a China del presidente Pedro Pablo Kuczynski pone en visto al país. Las buenas nuevas pasan por inversiones en diversos sectores que apuntan a incentivar la economía. Lo mismo viene sucediendo y seguirá pasando con las visitas a los diversos países donde aterrizará en lo reste del año.

Un mensaje comprometido, así sentimos lo expuesto por el presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski. Sobre todo por los seis puntos claves para los próximos cinco años: Agua y saneamiento para todos los peruanos; acceso gratuito a educación inicial y escolar de calidad; prestar un servicio de salud pública oportuno y eficaz, sensible al enfermo; reducción de un punto porcentual del IGV a partir de enero de 2017; compromiso por obras, menos burocracia y programas más eficaces; aumento para la policía y las FF.AA. y trabajo contra la corrupción.

Ya casi, casi empezamos un nuevo quinquenio gubernamental. Y con él comenzaremos a fiscalizar la promesa más clara en cuanto a vivienda se refiere: la edificación de medio millón de unidades hasta el 2021. Eso significa poner en práctica todas las alternativas posibles para solucionar entrampamientos que limitan la construcción masiva.

Los noticias recientes de que varias obras han empezado a construirse y que hay otras con inicios programados para los próximos meses, crean altas expectativas de crecimiento y desarrollo en diferentes campos de la economía peruana.

Durante sus 100 primeros días, el electo presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski, se ha comprometido a reactivar varios proyectos que, por ende, impulsarán el crecimiento económico del país.

Estamos a pocos días de llevar a cabo la elección del nuevo mandatario del país. En ese lapso, además de propuestas, hemos escuchado todo tipo de puyazos, que apuntan a ganar los votos de los indecisos y cambiar otros. En fin, ya casi todo está dicho y lo que queda es acatar de manera democrática al nuevo presidente o presidenta del Perú que salga electo este 5 de junio.

La previa a la segunda vuelta electoral está llena de propuestas. Ojalá se lleguen a concluir todas, especialmente, la dedicada a la vivienda social masiva, y la construcción de nueva infraestructura que reduciría la brecha que cada vez se va agrandando.

Es cierto que la evolución del sector inmobiliario se ha ralentizado, sin embargo, el déficit habitacional sigue en ascenso, tanto cuantitativo como cualitativo. Bajo esa realidad, el Estado ha incrementado la suma del subsidio a través de sus bonos habitacionales para incentivar algo la construcción de nuevas viviendas y más familias puedan acceder a la oferta.

El parque automotor en Lima supera el millón y medio de vehículos, mientras que a nivel nacional esa cifra sobrepasa los cuatro millones ochocientos mil unidades. Bajo ese contexto, la “mejor solución” para algunas autoridades ha sido construir más infraestructura para los carros, lo que al final, según los especialistas, atrae más motores hacia las ciudades.

Esto, además de acarrear congestión vehicular, genera contaminación ambiental y, de todas maneras, males en la salud física y también mental (estrés por ejemplo) en quien se transporta durante horas para llegar a su destino. Peor aún se incrementa el déficit en áreas que involucran al transporte, como es la falta de espacios para estacionar. En Lima, según la ONG Luz Ámbar, ya hay una escasez de 45 mil espacios para aparcar.

Hace mucho tiempo se viene pidiendo un Plan de Reordenamiento del Transporte y, en algún momento, se habló de un Plan Maestro de Transporte Urbano con una visión al 2025, pero sin mayores ecos. A pesar de eso y del caótico tráfico vehicular, en la ciudad se sigue implementando más vías, que seguramente resolverían en el algo el caos si estuviera enmarcado dentro de un plan vial que incluyera otros sistemas de transporte, pero ya bien reglamentados.

Se conoce sobre las líneas del Metro, que para su funcionamiento y conexión total con todo Lima, faltan muchos años. Se conoce sobre el Corredor Azul, que tiene varias rutas con varios kilómetros de recorrido. Unos buses transitan a lo largo de las avenidas Arequipa, Wilson, Tacna; otros todo La Marina-Javier Prado. También tenemos El Metropolitano que viene desde el norte de Lima hacia el centro llegando hasta Chorrillos al sur. Pero falta más y sobre todo que funcionen óptimamente. Las noticias nos dicen que las rutas se vienen paralizando porque los concesionarios no terminan de cumplir con las condiciones.

Eso es parte del hacia dónde nos movilizamos. Hay que poner más transporte público dicen, más vías dicen; pero nadie habla de la redirección de las calles. En otras partes del mundo, no solo construyen más pistas, baipases, puentes; otras ciudades reordenan lo que tienen para no incentivar más el caos vehicular. Las grandes avenidas cambian de sentido, se reglamenta el horario de la circulación de vehículos de carga pesada, hay semáforos inteligentes, hay personal especializado en tránsito, que no necesariamente son policías, porque tienen bien claro que ese personal deben de salvaguardar la seguridad ciudadana y, por lo que vivimos día a día, da la casualidad que generan más caos.

En otras urbes la prioridad es el peatón, algo que parece no serlo por acá. Su tranquilidad y el espacio público para el disfrute es uno de los grandes pilares del crecimiento ordenado de la ciudad. La nueva estrategia apunta a usar los sistemas de transporte público altamente eficiente, con paraderos claramente señalizados, con tiempos comprobados.

Todo eso se complementa con infraestructura para vehículos menores como las ciclovías. En otras ciudades la bicicleta ya es un medio de transporte. Acá los esfuerzos por tender vías para su uso es muy limitado. Lo que hay interconecta solo unos cuantos kilómetros o no interconecta con nada, como lo visto abajo en la Costa Verde.

Seguimos creciendo demográficamente y las mejoras económicas de muchas familias, sumadas a las facilidades para acceder a créditos, hacen que la compra de vehículos para uso privado se siga incentivando. Esto es algo que las autoridades deben considerar en su visión de futuro, lo que debe servir para realizar un verdadero plan de transporte urbano.

Entramos a una segunda vuelta electoral. En junio los peruanos elegiremos al nuevo mandatario o mandataria que tendrá la misión de reactivar el país. En ese contexto, por lo escuchado en las propuestas electorales, campos por desarrollar hay muchos y todos son importantes.

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