Ecosistemas contenidos por anillos

Chincha es uno de los nuevos polos de desarrollo inmobiliario al sur de Lima gracias a la Nueva Panamericana Sur. Sobre su kilómetro 212 está en construcción el Condominio Playa del Carmen, diseñado por Yupana Arquitectos.

El proyecto aprovecha la variedad de tipos de terrenos del espacio para generar una serie de ecosistemas distribuidos en anillos.

Desde hace unos años los balnearios al sur de Lima se han densificado y han dejado de tener el carácter con el que fueron concebidos en un principio: ser lugares en los cuales uno puede desconectarse de la ciudad y conectarse con el mar. Debido a ello muchas familias han optado por buscar nuevas playas más al sur, entre Cerro Azul y Paracas, ya que continúan siendo accesibles por automóvil desde Lima, tienen mejor clima y, por ello, pueden ser utilizadas todo el año.

A esto se suma la construcción de la Nueva Panamericana Sur, que culminará a principios del 2016 y acortará los tiempos entre Lima y Paracas ya que no atravesará la ciudad de Chincha. Con esta nueva carretera se tendrá acceso a cerca de 25 km de litoral, sobre los cuales se vienen realizando una serie de condominios que se consolidarán en los próximos años.

PLAYA DEL CARMEN

Playa del Carmen se ubica a la altura del Km 212 de la actual Panamericana Sur, sobre un terreno de 45.65 hectáreas que limita con el litoral en un frente de poco más de 800 m. “Es un proyecto aislado que no posee muchos referentes geográficos. Cuando uno diseña un condominio, usualmente cuenta con una montaña, río o acequia que permite direccionar el diseño hacia ello y determinar el espacio. En este caso solo contábamos con el mar”, señala el arquitecto Martín Montañez, del estudio Yupana Arquitectos.

El terreno posee características muy particulares, entre ellas, el hecho de ser una gran superficie plana sin pendientes considerables, el poseer una serie de canales que drenan alrededor de 200 litros de agua por segundo al mar y una diferenciación notable en la composición de la superficie del terreno, debido a que existe una transición muy marcada entre la tierra del campo agrícola hacia la arena de la playa.

“Se hizo un estudio topográfico del terreno y a partir de ello determinamos la ubicación de los elementos. Por ejemplo, existe una zona debajo del nivel del mar donde la napa freática deja que aflore agua y ahí es donde decidimos hacer la laguna. También existe un contraste de tierras muy particular que genera que el espacio sea muy variado. Lo que quisimos en el proyecto fue resaltar esos ecosistemas”, informa. Además, el proyecto presentaba otros retos como la protección del viento que llega a 32 km/h en determinadas etapas o alta presencia lumínica durante todo el año. “Asimismo, no podía divisarse el mar, escondido detrás de una loma, y existía humedad en el terreno. Esto lo resolvimos con el diseño de la casa que levanta sobre un basamento de un metro que gana la visual al mar”, apunta.

 

ANILLOS

El condominio se planifica como una serie de anillos, que funcionan como manzanas, alineados en filas paralelas al litoral. El objeto de ello es diferenciar los tipos de tierra y encerrarlos en grandes parques con la finalidad de enfatizar sus características, sobre las cuales puedan generarse ecosistemas diferenciados entre sí.

Esto además genera un jardín posterior en todas las casas, produciendo una proyección visual del terreno más amplia. Todos los lotes poseen dos frentes, esta estrategia permite separar el tránsito vehicular del peatonal, ya que los vehículos no ingresan a los anillos, sino que solo los recorren de manera tangencial.

“Se rompió con la idea típica de cuadra donde se alternan los lotes uno tras otro y se acumulan las áreas en parques separados. Apostamos por lograr que esa área libre forme parte dentro de los lotes generando la sensación de realmente estar en una casa de campo, por lo verde, pero cercana al mar”, señala el arquitecto Eduardo Acuña, del estudio Yupana Arquitectos.

DISTRIBUCIÓN

De esta manera, tenemos en una primera fila de manzanas hacia el mar, anillos truncados que se vuelven medias lunas con la finalidad de que todos los lotes tengan visuales directas al mar y se obtengan más metros cuadrados de playa al interior de ellas. La segunda fila de anillos posee tres lagunas oasis que permiten generar vegetación a su alrededor en la transición entre el campo y el mar.

Los anillos de la tercera fila se conectan a través de la laguna principal de 1.35 hectáreas de superficie, que se emplaza sobre un antiguo canal paralelo al litoral, lo que permitirá a sus ocupantes poder recorrer el condominio a través de la laguna. Finalmente, la cuarta fila de anillos se ubica sobre los actuales campos donde la vegetación está consolidada y predominan la presencia de árboles de gran altura como molles costeños y eucaliptos.

Los diferentes anillos/ecosistemas se conectan por medio de un camino peatonal de 4 km, que atraviesa los diferentes paisajes y la laguna por medio de puentes. “Este recorrido cruza los ecosistemas de una manera mucho más dramática con paisajes muy diferenciados, sin sentir la interrupción de una pista”, precisa el arquitecto Acuña.

En uno de los anillos al centro del condominio, se proyectó para áreas sociales, alojando el club house, piscina, zona de niños y un centro holístico. Hacia el extremo este del condominio se destinaron 8,000 m² a una zona deportiva equipada con una cancha de futbol, tres de tenis, dos multiusos y dos de frontón.

El condominio se resume como un muestrario de ecosistemas contenidos por anillos que interactúan con los lotes que los conforman, ampliando sus visuales y aprovechando el espacio que se genera.

“Buscamos espacios que sean mucho más amigables con el contexto, optar por tener un refugio frente al mar. Hemos diseñado cuatro o cinco modelos de casa modulares cada uno con una serie de variaciones. La vivienda parte de 45 metros cuadrados, se extiende a 120 y luego se multiplica a 240. Se proyecta a que sea una vivienda temporal, no posmodernista ni minimalista, sino un espacio austero que se cobije en el campo”, puntualiza el arquitecto Montañez.

Publicado en Ed. 32 revista Proyecta. Lima-Perú.