El Parque Rímac

Por: Ing. Ernesto Maisch Guevara.

Este artículo plantea una alternativa para continuar con el proyecto de incrementar áreas verdes y entregarlas a la ciudad de Lima.

En ese sentido, se propone que el canal provisional, construido para la ejecución de la vía bajo el cauce del río Rímac, que ha soportado las avenidas de los dos últimos años, se mantenga y refuerce para dedicar el lecho del cauce a un parque inundable como el que hay en un antiguo cauce fluvial en la ciudad de Valencia. Este parque se integraría con el proyectado reverdecimiento de las riberas para constituir una gran área verde en el centro de Lima.

El escalonamiento del cauce se haría con una sucesión de pantallas de cresta horizontal con un nivel de 30 cm sobre el lecho nivelado en forma de constituir una sucesión de estanques en los que, por la sedimentación del fango que acarrean las aguas del Rímac, se formaría una capa de terreno vegetal.

Estos estanques serían alimentados por tuberías perforadas y empacadas en grava, derivadas del canal, en el extremo de aguas arriba de cada paño, con una toma a unos 20 cm por encima del fondo para evitar captar material de rastre. Las tuberías tendrían válvulas para controlar su descarga una vez que se hubieran colmatado los estanques.

Si se ha escalonado el techo del viaducto(*) se haría coincidir estas pantallas con los escalones de dicho techo.

El acceso a este parque inundable se haría desde los parques La Muralla y Chabuca Granda. Estos accesos se cerrarían ante el anuncio de fuertes lluvias en la parte alta de la cuenca de Rímac o directamente por un aforo del Rímac que sobrepase la capacidad máxima del canal.

El aliviadero, que estaría en la pared de aguas abajo del tramo del canal que cruza el cauce de la margen izquierda a la derecha, descargaría a través de una sucesión de peldaños irregulares en forma de dar el efecto de cascada que constituiría un ornamento más del parque durante las grandes crecidas del Rímac.

Con el escalamiento los derrames a través de la sección aliviadora del canal fluirían con un régimen fluvial, que no causarían erosiones. Las caídas se producirían sobre los empaques de grava de las tuberías de riego.

A lo largo de los kilómetros de este extendido parque se desarrollaría un sendero peatonal y una ciclovía. Como un atractivo más de este lugar de esparcimiento se podría habilitar el canal para la práctica de canotaje en la sucesión de cascadas. Si se considera que las caídas son muy grandes para esta práctica, se las podría desdoblar en dos peldaños sucesivos.

Para el embarque y desembarque de los botes de goma se construiría una pared paralela de 10 m y a unos 3 m del lado accesible del canal. Por el lado de aguas abajo se uniría esta pared con la del canal con un tabique a 45º y con una ranura en el fondo de 10 cm a todo su ancho. En el desembarcadero final se tendría una barrera flotante, con 20 cm sobre el agua que se apoye en el borde de aguas arriba de la pared de 10 m y en un reparo en la pared opuesta del canal, para impedir que los botes sean arrastrados aguas abajo. El acceso a los botes sería a través de una escalinata formada por plataformas de 0.60 m x 0.60 m interconectadas por dos peldaños de 0.20 m x 0.20 m. Por lo menos se tendrá un embarcadero al inicio del canal y un desembarcadero cerca del final, pero antes de la aceleración debida a la descarga del canal. Eventualmente se podría aprovechar el ensanche del canal para pasar bajo el Puente de Piedra, para un embarcadero-desembarcadero.

Si la opción del canotaje tuviera aceptación, se podría extenderla hasta el puente Graña de la carretera Ramiro Prialé, escalonando el cauce con caídas de un metro, desdobladas en dos gradas, y pendiente de 0.4% entre los escalones, si el ancho del cauce se mantiene en el tramo por encima de los 40 m. Las pantallas serán de 2.20 m de dimensión vertical y 1.20 m de espesor. El coronamiento de las pantallas será escalonado en tres planos de 0.40 m unidos por dos contrapasos de 0.50 m. La distancia entre una pantalla y otra se obtiene por el cociente entre la altura de la caída (1 m en este caso) y la diferencia entre la pendiente del cauce en el tramo y 0.004.

Si todavía no se ha hecho, convendría remover el embancamiento que se hizo para defender Zárate de las inundaciones, antes que, por la construcción de las vías de evitamiento en el cauce del Rímac, se produjera un fenómeno de profundización regresiva que alcanzó tres metros a la altura de La Atarjea. Esto permitiría desarrollar un amplio malecón ribereño.

Probablemente este tramo no se podría usar en el período de descargas muy bajas, pero contribuiría a la recarga del acuífero, que en la zona de Zárate está muy deprimido.

Se perforarían suficiente número de pozos aguas arriba del cuello entre el cerro Santa Rosa y la punta Chivato (entre Campoy y Zárate) para que no se produzca la reincorporación del agua subterránea a la corriente de aguas superficiales, al cruzar las mismas el referido cuello. Este estrecho cuello, cuyo basamento rocoso es necesariamente poco profundo, deja pasar un limitado flujo de aguas subterráneas a través de él.

El uso del tramo entre los puentes de la vía Circunvalación y la vía Ramiro Prialé, es un ejemplo más de la interrelación entre los intereses municipales y los de la entidad administradora del servicio de agua potable a la ciudad.

(*) Véase artículo Bajando el Tono al Río Hablador publicado en CONSTRUCCIÓN & VIVIENDA No. 205 del 1 al 15 de Julio 2012.