Jati: Modelo sostenible para enfrentar inundaciones

Un grupo de estudiantes de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) alcanzó la final del concurso Solar Decathlon Latin America & Caribbean 2019 gracias a su proyecto Jati, una propuesta de vivienda sostenible que funciona con energía solar, gracias a paneles fotovoltaicos y celdas de polímeros transparentes, que ayuda a captar energía a través de las ventanas. Conversamos con los responsables de esta iniciativa, a fin de conocer sus expectativas.

Jati es una palabra de origen shipibo que significa “Vivir”, y representa un concepto de gran importancia para las comunidades de la selva como es la naturaleza, tanto en el mundo urbano como amazónico. Precisamente, el proyecto de los alumnos de la UNI busca generar una armonía entre ambos.

Los responsables de Jati sostienen que su proyecto nace como una respuesta de carácter sostenible e innovador al problema de las inundaciones causadas por los desbordes del río en Pucallpa, así como el hacinamiento urbano que se da en esa ciudad y en buena parte de la selva peruana.

El modelo propuesto incluye paneles fotovoltaicos y celdas de polímeros transparentes, que facilitan la captación de energía solar a través de las ventanas. Se trata de una vivienda confortable, inteligente, sostenible y de energía autosuficiente (zero-energy house), que incorpora nuevas tecnologías para el aprovechamiento de aguas pluviales y residuales.

ORÍGENES

Jati nace por iniciativa de varias agrupaciones, creadas a fin de participar en diversos concursos de ingeniería. Está integrado por estudiantes pertenecientes a Proyecta Uno, encargado de hacer proyectos; G y T, un grupo estudiantil de construcción de la UNI; y el TAT, un taller de asistencia técnica de la misma universidad.

“Comenzamos con tres o cuatro, y de a poco fuimos creciendo. Antes éramos un grupo de personas en una casa, leyendo las bases del concurso y analizando qué debíamos hacer. Notamos que siendo pocos no íbamos a hacer mucho, entonces decidimos hacer una convocatoria. Llegamos a ser 50 personas desde marzo del año pasado, un mes después que se lanzaran las bases del concurso”, comenta el director del Proyecto, Marco Allca Tocas.

MÁS ALLÁ DE LA COMPETENCIA

El proyecto nació, en principio, para representar a la UNI en el Solar Decathlon. Con el paso del tiempo, y motivados por las constantes postergaciones del evento, se produce un replanteo general. No hacer el proyecto solo para un concurso, sino para que sea una realidad.

“Entramos a temas de arquitectura y planteamiento urbano. El proyecto ha evolucionado. Ya no queremos simplemente hacer una casa y que compita, queremos algo que quede en la historia”, afirma.

Los responsables de Jati afirman que es un hito haber alcanzado notoriedad con su proyecto, pues consideran que el sector se guía por el tradicionalismo y no suele innovar en temas ecológicos.

“Nuestra iniciativa tiene el toque extra de haber nacido en la universidad, es decir, desde nuestra formación. Apuntamos a lograr proyectos similares en los que prime la conciencia social, ir más allá y trascender al sector institucional y gubernamental. Que vean que estos proyectos son viables y pueden llegar a ser exitosos”, indica.

El prototipo creado por los alumnos de la UNI es aplicable en el ámbito urbano y rural. Va más allá de una casa de campo. Se implementa un borde de seguridad en zonas en constante riesgo de inundación, que permita reubicar a las familias.

 

GENERANDO COMUNIDAD

El prototipo de vivienda es aplicable en el ámbito urbano y rural. Una de las especificaciones del concurso es no construir una casa de campo, debido a ello, el equipo optó por crear un borde de seguridad en una zona de riesgo de inundación en la ciudad de Pucallpa, que permita reubicar a las familias que conviven con ese peligro latente, y trasladarlos a un lugar más seguro.

“Queremos darle una especie de límite de crecimiento a la ciudad. Normalmente en la selva o ciudades del centro, el crecimiento es muy horizontal, en base a parcelas grandes con patios y jardines que se utilizan para el sembrado. Eso no permite la interacción porque normalmente las personas tienen un espacio común dentro de su casa y nada más”, comentan los responsables.

Es así que se implementan zonas comunales como parte del proyecto urbano. Para evitar que el desborde del río afecte a las viviendas ubicadas en zonas de alto riesgo, se plantea la generación de un borde de ciudad para evitar que esta crezca, mientras que el prototipo se eleva unos 90 cm aproximadamente, lo que disminuye la posibilidad de inundaciones.

ASPECTO SOCIAL

Los estudiantes indican que su proyecto se encuentra en etapa de validación. Se planea un próximo viaje a Pucallpa con la finalidad de recoger todas las sugerencias y necesidades de los propios habitantes. Todo ello como parte del proceso del concurso.

“Nuestra propuesta es un documento de 22 páginas, en base a ello se da la clasificación. Entonces ya empieza la competencia en sí como finalistas. Para hacer un planteamiento urbano con más detalle tenemos que validar toda la información que tenemos y esto se dará en los próximos meses. Es un tema de proyección social para el que esperamos obtener ayuda del Gobierno Regional”, asegura el equipo.

EL PROTOTIPO

Para el desarrollo del proyecto se planifica la construcción de casas de cuatro pisos, hechas con un sistema de pilotes. El concepto de comunidad se evidencia al colocar accesos que van más allá de las escaleras e incluir calles áreas y una zona de ascensores comunales. Esta zona comunal será provista de paneles solares para la provisión de energía.

“La idea es que el sistema urbano se alimente a sí mismo, porque las casas tienen un determinado número de paneles que sirven para ellos mismos, pero no queremos que se produzcan desabastecimientos, por eso la parte comunal cuenta con paneles para el alumbrado público”, detallan.

Los alumnos de la UNI indican que su intención es crear una vivienda flexible, compuesta por una planta bastante abierta en la que solo las estructuras están a los costados. La cocina es considerada como un núcleo de servicios, pues los recursos de agua y luz deberán pasar por esa área. En base a ello, se podrán adaptar diversos tipos de paneles a la casa de acuerdo al número de habitantes.

MATERIALES

El material predominante es la madera. El río permite el transporte de la misma. “Queremos impulsar el uso legal de la madera, ya que normalmente en la selva hay mucha depredación forestal. Entonces, con el trabajo del Estado queremos impulsar planes que permitan legalizar esta madera y que se pueda utilizar en establecimientos o proyectos similares a nuestro”, aseguran los alumnos.

Para la obtención de madera, el equipo está recibiendo el apoyo de Cite Madera, que brinda asesoría en aspectos como la humedad que se necesita en un prototipo como Jati, considerando que se construye durante buena parte del año y deberá ser trasladado, por lo que se tiene que adecuar a cada estancia.

El bambú y la caña son los otros elementos con mayor presencia. En base a estos, se creó un sistema postensado en el cual las columnas “atrapan” a la viga con una serie de correas ajustables que ejercen presión. Gracias a ello, si se produce un sismo la casa se va a mover pero se mantendrá la estructura. Por otro lado, el sistema permite que las casas de madera, que normalmente tienen hasta tres pisos, puedan tener cuatro o cinco.

De acuerdo a las bases del Solar Decathlon, la proyección deberá ser de 120 unidades por hectárea, sin embargo, podrían ser más dependiendo de la estructura. Los alumnos indican que, en un inicio, se podrían instalar tres o cuatro pisos para ver el desenvolvimiento del modelo y poder agregarle retoques.

Los estudiantes esperan emplear materiales de la zona y que los mismos pobladores puedan contribuir en el armado de los módulos. Para ello se realizarán diversas capacitaciones, a fin de generar una industrialización.

Por otro lado, los paneles solares se colocarán directamente en el techo, aprovechando la inclinación de 16 grados que se produce al estar en una zona cercana al Ecuador, que ayuda a absorber la mayor cantidad de energía solar. La orientación es hacia el norte para que el paso del sol de Este a Oeste durante el día genere la mayor cantidad posible de horas de luz.

Respecto a los costos, el prototipo no debe exceder los US$ 50,000, mientras que el proyecto en su totalidad debe tener un costo máximo de US$ 130,000. “Estamos buscando que sea lo más barato posible porque es una vivienda social. Ese es el reto de la innovación, poder mezclarla con el aspecto económico”, explican.

DESARROLLO DEL PROYECTO

La organización del Solar Decathlon Latin America & Caribbean 2019 solicita la presentación de un prototipo de vivienda con un plano urbano. El grupo debe llevar el sistema desarmado en un container y la construcción debe realizarse in situ, en tamaño real y en un plazo de 10 días, utilizando la maquinaria que el equipo decida.

“En la etapa de competencia nosotros debemos armar la casa aquí directamente, darle la modalidad, desarmarla, enviarla a Cali y allá volver a armarla para exhibirla en competencia. Todavía no tenemos planes para desarrollarla directamente en Pucallpa. Todavía tenemos incertidumbre si el prototipo debe quedarse en la competencia. Pero si ganamos, obtendremos ayuda para desarrollarla in situ”, especifican.

Otro punto a calificar por la organización es la viabilidad económica del prototipo. Qué tan replicable resulta a nivel macro, no solo en la misma ciudad para la que fue pensado sino en un contexto más amplio. En ese sentido, el proyecto Jati fue concebido con un alcance regional, específicamente en la selva.

“Varios países como Colombia, Brasil y Perú, que tenemos un área amazónica, compartimos esa realidad. Queremos replicar esto en zonas que tengan el mismo problema dándole un borde a las ciudades que están creciendo exageradamente y no tienen verticalidad”, expresan los proyectistas de la UNI.

TRES PILARES

El proyecto Jati busca unir tres pilares fundamentales: el factor educativo, el estatal y el sector privado. Para los alumnos, los módulos podrían construirse más rápido si consiguen el apoyo suficiente para desarrollarlos. “Nosotros representamos la parte académica, el Estado y el sector privado nos pueden apoyar directamente en la ejecución, haciendo que los costos sean más baratos”, aseguran.

Señalan que el hecho de ser viviendas sociales no implica que sean de baja calidad, y que además, el costo de mantenimiento pueda ser mínimo, logrando que los mismos ocupantes puedan solucionar cualquier inconveniente sin necesidad de contratar expertos para encontrar soluciones.

A fin de trabajar en temperaturas adecuadas, la construcción se inició durante el verano, en invierno será exhibirlo y en primavera desarmado.

“Somos finalistas en un concurso que involucra a alrededor de 50 universidades a nivel de Latinoamérica. Quedan solo 15 en camino. Más que dinero, requerimos de un tema de logística, materiales que nos puedan brindar. Queremos seguir una línea de responsabilidad social” concluye el equipo.

Publicado en revista Proyecta Ed. 45