Nanoarcilla líquida

Hace ya una década que la FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, advirtió que durante la primera mitad de este siglo la población aumentaría hasta alcanzar los 9,000 millones de personas. Como consecuencia, esperaban una duplicación de la demanda mundial de alimentos. Esa necesidad ha hecho que una empresa noruega desarrolle un sistema que permita cultivar en zonas áridas.

Es así que Kristian P. Olesen desarrolló la nanoarcilla líquida (LNC, en sus siglas en inglés). Durante ocho años estudio lo que hacían en Egipto desde hace 150 años para aumentar la superficie de los terrenos de cultivo. “Kristian observó que los agricultores estaban utilizando arcilla en parcelas arenosas para cultivar. Combinó esta idea con sus conocimientos de climatización y creó la LNC”, explica Brage Johansen, presidente y CEO de Desert Control.

La nanoarcilla líquida es el resultado de mezclar agua y arcilla industrial. Se puede rociar directamente sobre la tierra utilizando los métodos de riego habituales. Las partículas se filtran en la arena y crean estructuras huecas y esponjosas. Estas se encargan de retener el agua y los nutrientes a una profundidad de entre 40 y 60 centímetros. En estas condiciones, cultivos como el trigo o las zanahorias pueden crecer adecuadamente.

Las primeras pruebas realizadas en Egipto dieron como resultado un aumento del rendimiento del terreno de un 416%. Y además lo consiguieron en tan solo siete horas. Cuando lo habitual es que este proceso lleve un tiempo mucho más largo, que oscila entre los siete y los 15 años.

“Sin embargo, ningún investigador estaba dispuesto a certificar este resultado”, recuerda Ole Morten Olseen, hijo del fundador de Desert Control y director de operaciones de la compañía. “Eran incapaces de explicarlo con argumentos científicos. A pesar de estar presentes durante todo el proceso y saber que no habíamos engañado a nadie. Aunque, curiosamente, sí nos preguntaron si podían disponer de la LNC para utilizarla en su jardín.”

Seis años después, descubrieron que cuando se riega con nanoarcilla líquida la arena del desierto aparece un hongo. Este potencia las propiedades nutritivas de los fertilizantes y favorece el crecimiento de las plantas. Y sin utilizar componentes químicos. Las pruebas realizadas en Egipto han demostrado que el uso de este tratamiento reduce la necesidad de riego en más del 50%.