Presidente Aladyr, Juan Miguel Pinto: “La huella hídrica del peruano en promedio es de 5,500 litros de agua diarios”

Sedapal asegura que el peruano promedio emplea unos 163 litros de agua durante su actividad diaria. Se trata de una cifra elevada, pues no deberíamos superar los 100 litros. Pero si tomamos en cuenta toda el agua que se utiliza para producir nuestros bienes y servicios, obtenemos una huella hídrica que supera ampliamente nuestro consumo directo.

Esto se evidencia, por ejemplo, en la cantidad de agua utilizada directa e indirectamente para preparar un lomo saltado. La porción de carne para preparar este plato requiere cerca de 2,000 litros de agua, considerando la alimentación del ganado, su transporte y la dilución de los contaminantes. A esto hay que sumarle otros ingredientes como arroz, papas, cebolla y tomate, con lo que se alcanzan los 3,000 litros de agua.

El consumo del agua que no vemos, también llamada “agua virtual” se incrementa a niveles excepcionales si consideramos todos los alimentos, ropa, calzado y tecnología que se consumen diariamente.

Al respecto, conversamos con Juan Miguel Pinto, presidente de la Asociación Latinoamericana de Desalación y Reúso de Agua (ALADYR), que viene realizando seminarios en diferentes países de la región, incluido el Perú, presentando alternativas para el tratamiento de agua bajo estándares de sustentabilidad.

Durante su presentación en el seminario de Aladyr mencionaba que nuestro consumo diario de agua es más alto del que podríamos suponer. Aquí entra a tallar el tema de la huella hídrica. Es cierto. Todos tenemos una huella hídrica que se puede medir a nivel de persona, de empresa o de producto. En el caso de los consumidores, se puede dividir en dos. Por un lado tenemos el agua que utilizamos día a día para beber, bañarnos, lavar la ropa o el carro, es decir, de consumo directo. Por otro lado tenemos el agua virtual, que se utiliza para hacer los productos que utilizamos en nuestra vida diaria como ropa, comida, casa o electricidad.

Es interesante saber que, en promedio, el 4 por ciento de nuestra huella hídrica corresponde al agua de consumo diario, mientras que el 96 por ciento es el agua virtual. Eso significa que el agua que no conocemos tiene mayor impacto. Uno podría pensar que si se baña en menos tiempo está ahorrando agua, y está muy bien, pero el impacto será mínimo.

Si bien los consumidores pueden mejorar sus hábitos a través de una mejor “conciencia hídrica”, Juan Miguel Pinto refiere que la principal responsabilidad recae en los productores. Por ello, propone incentivar planes para que empiecen a medir la huella hídrica de sus productos.

 

Indicaba también que el consumo de agua de los peruanos, entre directo y virtual, alcanza los 5,500 litros diarios. ¿Cómo se obtienen estos cálculos? De acuerdo a un estudio realizado por la Unesco en el año 2010, la huella hídrica del peruano promedio es de 3,000 litros de agua por día. En base a ello realizamos un modelo más actualizado utilizando un software especial, que recoge datos sobre nuestro estilo de vida y consumo, que sin duda han sufrido variaciones. Hace nueve años el peruano promedio comía solo 100 gramos de carne, ahora yo creo que tú vas a cualquier restaurante y una hamburguesa tiene al menos 250 gramos de carne, cuya huella hídrica es de aproximadamente 4,000 litros.

Entonces, sabemos que la estadística de la Unesco es correcta, pero ya no se aplica en la actualidad. Esto se debe al crecimiento económico del país. Actualmente el peruano promedio puede consumir un lomo saltado o una hamburguesa con bastante carne, entonces los datos se han actualizado. No son números oficiales, solo se trata de cálculos, y el resultado para Perú fue de unos 5,500 litros al día.

Siendo esta la situación ¿Qué podemos hacer para disminuir nuestra huella hídrica?
Como personas, se trata de aprender. Podríamos llamarlo conciencia hídrica. Por ejemplo, una taza de café consume 170 litros de agua, mientras que una de té consume 30 litros. Entonces, podríamos ser más conscientes del agua que se utiliza en determinados productos. De hecho, si quitáramos el café de los eventos, reduciríamos la huella hídrica de los coffee breaks en un 70 por ciento.



Creo que a nivel personal se trata de conciencia porque no podemos hacer mucho. Que el café sea más óptimo no depende de nosotros, sino de quien lo produce. Pero también podemos impactar siendo exigentes, eligiendo productos con una huella hídrica más baja. De esa forma presionamos a los productores a que la reduzcan. Obviamente, no podemos dejar de lado el ahorro en el consumo directo. Cerrar la llave al lavar los platos, bañarse en el menor tiempo posible, entre otras medidas similares.

Entonces, quienes sí podrían tener una incidencia más directa en la reducción de la huella hídrica son los productores. ¿Qué medidas deberían tomar? Para empezar, deberían medir su huella hídrica. Hoy en día todo el mundo está midiendo su huella ambiental. Todos quieren saber cuánto contaminan, cuántos kilovatios de energía producen, pero no le hemos hecho caso al consumo de agua. Y no nos damos cuenta que incluso esto último es más importante, porque sin agua no habría electricidad. Creo que el primer paso es empezar a incentivar planes para que la misma gente empiece a medir su huella hídrica.

Mencionaba que también es importante comprar productos hechos en el país. ¿En qué nos ayudaría esto? En varias cosas. Por ejemplo, transportar productos de China o Estados Unidos al Perú se utilizan barcos, combustible, fletes y todos estos procesos requieren agua. En cambio, si consumimos productos hechos aquí, evitamos que ese producto tenga una huella hídrica de transporte al moverlo del punto A al punto B.

Por otro lado, creo que sería importante que el gobierno del Perú promueva que las empresas informen cuál es la huella hídrica de sus productos. Esto es algo que ya se está haciendo en otros países y es de gran ayuda para crear conciencia.

A FUTURO

¿Cómo ve el panorama a futuro? Es difícil decirlo, pero lamentablemente, creo que el panorama no es muy positivo. Los elementos que tienen la huella hídrica más grande en promedio son las carnes y los vegetales. Y tanto Perú como la mayoría de países de Latinoamérica son fuertes en agricultura y ganadería. Entonces nuestra huella hídrica es más grande, porque los productos que exportamos requieren de mucha más agua.

En cambio los países más industrializados tienen productos de mayor tecnología que consumen menos agua. Eso significa que hacen falta cambios muy grandes para poder afrontar la huella hídrica en nuestros países.

¿Cómo le va a Perú en comparación con otros países de la región? Nosotros hemos hecho un estudio de consumo de agua directo, no virtual, y en ese sentido, Perú figura dentro del promedio. El país con mayor huella hídrica en Latinoamérica es México, con una diferencia muy grande.

Un estudio reciente determinó que el Perú está en el puesto 55 de los países con mayor estrés hídrico en todo el mundo. ¿Cómo ve esta situación? El estrés hídrico se produce cuando consumes más agua de la que tienes. Si tienes, por ejemplo, un pozo con 100 litros de agua, le sacas 10 litros y le reinyectas solo seis, tendrías un déficit de cuatro litros, por lo tanto no hay suficiente agua. Este caso se da en zonas desérticas como Lima. Estos temas son preocupantes y, lamentablemente, no se tocan mucho porque el mensaje no es positivo, entonces se mantiene en un bajo perfil.

MINERÍA Y AGUA

Considerando la coyuntura actual, existe gran controversia relacionada los proyectos mineros, ya que supuestamente afectarían la actividad agrícola y la provisión de agua. Sin embargo, el sector minero solo emplea el 1.5% de la disponibilidad de agua en el país.
Es un tema curioso. Lo que me comentas también se repite en Chile. Allá la minería requiere cerca del tres por ciento del agua del país mientras que la agricultura un 70 por ciento. Algo similar sucede en el Perú. Pero todo el mundo habla de la minería porque se trata de recursos económicos importantes y producen un mayor ruido.

No olvidemos que la agricultura consume mucha agua de lluvia, la cual es gratis y nadie mide porque cae del cielo. Además, la agricultura es comida, no es opcional y afecta directamente a la población. Pero creo que ambos sectores pueden convivir para generar desarrollo.

¿Qué tanto podría afectar la informalidad en estos casos? Sin duda es negativo. Para reducir la huella hídrica es necesario utilizar tecnologías como medidores de desempeño. Y si haces minería o agricultura informal no empleas estos recursos, por el contrario, disminuyen los costos y los efectos secundarios de la actividad quedan de lado. Se emplea tecnología antigua y no hay interés en el largo plazo. En estos casos la huella hídrica suele ser bastante grande y el impacto normalmente va a ser negativo.

También resulta paradójico contar con casi el 2 por ciento de agua dulce del mundo, pero en muchas zonas la disponibilidad de agua es mínima… Eso sucede también en gran parte de Latinoamérica. Por ejemplo, la cuenca del Amazonas es compartida por nueve países, incluido Perú. Pero está alejada de las grandes ciudades. En el caso de Venezuela, está al suroeste, y las ciudades más grandes están al noreste. En Colombia está al sureste, cuando las urbes con mayor desarrollo están al centro y al noroeste. Por lo general, donde hay más agua están las poblaciones más pequeñas. Sobra el agua, pero no hay mucha gente para usarla. Y, por el contrario, donde están las poblaciones más grandes hay menos disponibilidad de agua.

ÍNDICES

Los índices de huella hídrica se dividen en varios componentes e incluso se otorgan certificaciones. ¿En qué consiste esto? La huella hídrica se puede clasificar en tres tipos: verde, azul y gris. La verde es la que viene de la lluvia, la azul proviene de los lagos y ríos, mientras que la gris es el agua contaminada. Es la forma en que medimos el uso del agua. Por ejemplo, si compramos una camisa, para elaborarla se utilizó algodón, que crece gracias a la lluvia. Eso significa que la huella hídrica verde de esa camisa es mucho más alta que la azul, mientras que la gris es muy pequeña.

Respecto a las certificaciones, tengo entendido que no existen como tal, como si se tratara de las certificaciones ambientales LEED, que se entregan cuando un edificio tiene alta eficiencia energética. Estos reconocimientos principalmente son simbólicos y los entregan las empresas de forma interna.

Aladyr es una asociación enfocada principalmente en la desalinización y el reúso del agua, ¿Qué actividades vienen realizando?
Nuestra misión principal es promover el conocimiento de lo que es tratamiento de agua y ayudar a crecer el mercado para beneficio de todos. Esto lo hacemos de muchas maneras. Una de ellas son los seminarios. Recientemente tuvimos aquí en Lima y estamos próximos a realizar otros en Colombia, Chile y México. Con estos eventos, buscamos fomentar el conocimiento y conocer experiencias de los participantes.

Publicado en Revista Agua y Saneamiento Ed. 12.