Teniendo la transparencia como valor fundamental, el estudio de arquitectura británico EVA ha diseñado el edificio de oficinas “The Curve”, cuya fachada de cristal maximiza la visibilidad y permite la entrada de luz, pero también limita la exposición al sol gracias a toldos proporcionados en puntos específicos de la fachada.

La electricidad para todo el edificio es generada por paneles solares, mientras que el techo verde, de pasto “mossedum”, mejora la filtración de agua de lluvia. Posee unidades de tratamiento de aire en una zona controlada por CO2 y luminarias que detectan la presencia de personas a fin de ahorrar energía eléctrica.

El edificio tendrá una etiqueta A++++ en cuanto a su eficiencia y un rendimiento 70% mejor en cuanto a conservación de energía, por encima de lo exigido por la normativa oficial. Su forma característica sigue en esencia las líneas de construcción de las torres adyacentes.