En los últimos años se han observado múltiples prototipos para desalinizar el agua del mar en pequeñas escalas. Una de las propuestas más recientes fue concebida por un grupo de estudiantes de la Universidad de Princeton (Nueva Jersey) y consiste una lámina delgada, hecha de polímero con poros muy estrechos, capaz de filtrar la sal y permitir el paso de moléculas de agua.

Un equipo de científicos y diseñadores estadounidenses ha colaborado para crear el “Drinkable book” (libro bebible), utilizando una combinación de tipografía, nanotecnología y papel de filtro especialmente diseñado. Se trata de un manual de saneamiento lanzado para la organización benéfica WaterisLife.

Esparcir los residuos del proceso de fabricación de cerveza a los ríos permite eliminar los nitratos de sus aguas, completando así el trabajo de las plantas de tratamiento, que si bien son eficaces, todavía tienen varias limitaciones. La iniciativa pertenece al estudio español Urban River Lab y está orientada para las aguas mediterráneas.

Inspirados en la naturaleza, específicamente en la actividad de los insectos, el equipo de NexLoop diseñó un sistema que puede captar el agua de la lluvia y de la humedad, gestionándola de forma eficaz en actividades de cultivo.

Si bien las exigencias actuales han motivado la instalación de nuevas plantas depuradoras de agua, muchas de ellas emiten grandes cantidades de dióxido de carbono, lo que disminuye sus propiedades ecológicas. Es por ello que en España han desarrollado el proyecto Life Celsius, que plantea un uso más viable de las plantas depuradoras, utilizando ciertas bacterias poco comunes.

Un sistema de filtración simple en base al grafeno podría cambiar la vida de millones de personas en el mundo, pues demuestra que el proceso de purificación de agua puede ser rápido y efectivo. La iniciativa fue desarrollada en Australia, como una alternativa a los procesos actuales descritos como “lentos, caros e incapaces de hacer frente a contaminantes como aceite y detergentes”.